22 oct

De 1989 a 2026: cuatro décadas de evolución en los motores Kawasaki con Scott James

Comunidad Kawasaki
De 1989 a 2026: cuatro décadas de evolución en los motores Kawasaki con Scott James

Hemos charlado con Scott James, director de operaciones de Kawasaki Motors Manufacturing Corp. U.S.A., para conocer a fondo cómo ha evolucionado la fabricación de Kawasaki Engines en nuestra planta de Maryville, así como sus experiencias a lo largo de casi cuarenta años en el sector.

Han pasado ya casi cuatro décadas desde que se produjera el primer motor en nuestra planta de fabricación de motores bicilíndricos en V de cuatro tiempos de Maryville, y Scott James, quien actualmente dirige las instalaciones, ha sido testigo de ello desde el principio.

En su caso, un sueño de infancia se hizo realidad. A lo largo de su carrera, Scott ha pasado de trabajar en la planta de producción a ocupar el cargo de director de operaciones. Esto le ha proporcionado una perspectiva única sobre los cambios en la planta —y sobre la fabricación en general— desde 1989.

Descubra los tres pilares de Scott a los que atribuye el secreto de su éxito, lo que ha cambiado y lo que sigue igual en la tecnología desde que se inauguró la fábrica y cómo Maryville ha mejorado continuamente y ha suministrado motores en los que confían desde hace décadas los profesionales del paisajismo.

Una trayectoria profesional de 37 años en Kawasaki

Cuatro décadas suponen toda una carrera para algunas personas, y Scott ha dedicado la suya íntegramente a Kawasaki. En 1989, Scott trabajaba en el montaje de producción, el primero de los muchos puestos que ha desempeñado en la empresa. Entre ellos, se incluyen la supervisión de la incorporación de un tercer turno en la sección de mecanizado, la puesta en marcha del departamento de planificación estratégica en Maryville y la gestión del montaje de producción como subdirector.

Scott ha ido ascendiendo desde un puesto básico hasta convertirse en el responsable de toda la planta como director de operaciones, y comenta: «Siempre le digo a la gente que crecí en Kawasaki. Suena un poco cursi, pero de niño soñaba con trabajar en Kawasaki. Ha sido fantástico tener la oportunidad de aportar mi granito de arena a una empresa que tiene un impacto tan positivo en nuestras comunidades».

De los inicios de Kawasaki en 1989 a la fabricación actual: el primer motor de Maryville

Kawasaki fue el primer fabricante de vehículos extranjero en abrir una planta de fabricación en EE. UU., concretamente la planta de Lincoln en 1974. Esto sentó las bases para que Maryville siguiera sus pasos y, en junio de 1989, se inauguró allí una planta para producir un único modelo de motor destinado a un único cliente: el motor FC150V.

Scott añade: «Teníamos una línea de montaje en un edificio de 245 000 pies cuadrados. Se trataba de un único motor para un único cliente, y empezamos con el motor FC150V para cortacéspedes de empujar. A partir de ahí, empezamos a fabricar motores de la serie FB para tractores de jardín. Hay que tener en cuenta que los cortacéspedes de giro cero aún no se habían popularizado: en aquella época, todo el mundo tenía un cortacésped de empujar o un tractor de jardín».

«Durante algún tiempo, también fabricamos motores para vehículos todoterreno, pero finalmente hicimos un cambio con Japón y, en su lugar, trasladamos a Maryville una mayor parte de su fabricación de productos para césped y jardinería, ya que ese es el núcleo de nuestro negocio».

La planta de Maryville ha pasado de fabricar un único motor para cortacéspedes de empujar a toda una gama de motores de alta calidad y nivel profesional para una amplia variedad de tipos de cortacéspedes, desde los de giro cero hasta los cortacéspedes profesionales para pendientes. En la actualidad, Maryville produce la gama de motores bicilíndricos en V de Kawasaki, incluidas las series FR, FS, FX y FT.

Han cambiado muchas cosas desde 1989, pero otras se han mantenido, como señala Scott: «Nuestra línea de montaje original sigue funcionando hoy en día, y lo curioso es que no se llama línea número 1, sino línea número 9».

«A estas alturas, diría que toda nuestra planta surgió en torno a esa primera línea porque, literalmente, hemos construido mucho a su alrededor. Por supuesto, hemos introducido mejoras y modificaciones en la línea a medida que ha avanzado la tecnología, pero cabe destacar que sigue en funcionamiento».

Para satisfacer la demanda de los clientes y garantizar que las máquinas estén disponibles cuando los profesionales las necesitan, Maryville ha crecido de forma significativa. «En 1989 nos propusimos el objetivo de fabricar 900 unidades al día. Como he comentado, empezamos con un solo motor para un cliente. Hoy en día, tenemos diez líneas de montaje operativas en Maryville y cinco en Boonville». El crecimiento de Maryville se hace patente en el montaje, pero algunos de los cambios más significativos e impactantes se han producido en otras partes de las instalaciones.

Producción integral en Maryville: fundición a presión, mecanizado y montaje

Nuestra planta de Maryville no se limita únicamente al montaje. Los cárteres se funden a partir de lingotes de aluminio en bruto mediante fundición a presión, las piezas adquieren su forma según especificaciones precisas en el mecanizado y, a continuación, se montan y se someten a pruebas de funcionamiento para obtener el motor definitivo, todo ello bajo la atenta mirada de un equipo de especialistas en control de calidad. 

Desde el aluminio fundido hasta el motor acabado, toda la producción de nuestros motores bicilíndricos en V se lleva a cabo en Maryville. ¿Por qué es eso tan importante? Porque significa que podemos controlar el proceso —y la calidad— desde el principio.

La calidad es siempre una prioridad en Kawasaki, y la decisión de incorporar primero el mecanizado y, posteriormente, la fundición a presión, no ha hecho sino reforzar nuestra capacidad para asegurar la fiabilidad. Como comenta Scott: «Cada vez que íbamos incorporando poco a poco más volumen de esa integración vertical, observábamos que aumentaba nuestro valor, ya que podíamos hacer mejor las cosas internamente y no teníamos que ocuparnos de la carga logística que supone adquirir piezas de otros proveedores». 

«Al principio, las piezas se fundían en Japón y nos las enviaban para la producción. Entonces, empezamos a plantearnos si no podíamos hacerlo en Maryville. Así se decidió invertir el capital necesario para empezar a fundir esas piezas nosotros mismos y abastecer de este modo a nuestro departamento de mecanizado, en lugar de que nos las enviaran desde el otro lado del mundo».

Además de la fundición a presión, el mecanizado y el montaje, Maryville también albergó en su día el departamento de investigación y desarrollo. Aunque el departamento de I+D de Kawasaki Engines se ha trasladado desde entonces a Grand Rapids (Míchigan), sus inicios se remontan a Maryville en 1995: el primer motor desarrollado íntegramente en Maryville fue el FH500V. 

Cultura de empresa: la calidad, un elemento irrenunciable

Desde la alta dirección hasta la planta de producción, la dedicación a ofrecer un producto de alta calidad queda patente nada más poner un pie en las instalaciones. 

El mantenimiento de unos estándares excepcionalmente altos forma parte del ADN de Maryville, y esa mentalidad se basa en la mejora continua. Tanto es así que, como sugiere Scott, «en nuestro producto, la calidad está integrada en todos y cada uno de los pasos del proceso». 

«La mejora continua es una parte fundamental de todo eso, porque nos ayuda a no perder el enfoque. Forma parte de todo lo que hacemos y es lo que mueve la calidad, nuestros procesos, nuestra formación y nuestra comunicación. Dejamos claros los estándares para todo el mundo».

Todas las personas que forman parte de la planta de fabricación comparten un claro sentido de orgullo. Garantizar que la gente pueda confiar en los equipos Powered by Kawasaki no es una mera ambición difusa, sino que se convierte en algo personal. 

Scott añade: «Fabricamos productos que utilizan en su vida cotidiana nuestras familias, nuestros amigos y nuestros vecinos. Por eso, no solo fabricamos un producto para nuestros clientes, sino que interactuamos con ellos de forma habitual».

«En realidad, no se puede trabajar aquí sin interactuar con las personas que utilizan el producto que fabricas. Esto contribuye a forjar esa cultura, el compromiso de ofrecer un producto de calidad, porque ninguno de nosotros quiere llegar a casa y que nuestra familia o amigos nos digan que sus motores funcionan mal. Nadie quiere oír: “¡Vaya, chicos, parece que no habéis fabricado un motor muy bueno!”. Todos sentimos ese orgullo».

¿Cómo ha evolucionado la tecnología de fabricación de Kawasaki en casi cuarenta años?

La tecnología de fabricación ha avanzado mucho desde 1989. En Maryville, los procesos han pasado de ser operaciones totalmente manuales a una combinación de procesos manuales y automatizados, lo que ha mejorado la eficiencia, la seguridad de los empleados y el control de calidad.

«En la línea de montaje original dependíamos de la responsabilidad de cada persona. Ahora contamos con máquinas, equipos y sistemas de control: si a alguien se le pasa algo por alto, se nos avisa». 

«En el mecanizado, una pieza tenía que pasar por 29 máquinas diferentes, cada una configurada para un único proceso específico. Eso requería mucho tiempo y trabajo de manipulación por parte de los operarios. Lo mismo ocurría en la fundición a presión: había muchas operaciones manuales. Hoy en día, contamos con robótica y podemos realizar múltiples procesos con una sola máquina, lo que resulta mucho más seguro para nuestro personal». 

Las estrategias respecto al reciclaje también han cambiado significativamente desde 1989. Kawasaki Engines realiza un esfuerzo coordinado por minimizar los residuos en la medida de lo posible, y esta actitud se pone de manifiesto en las instalaciones de Maryville. Scott explica: «Al principio solo intentábamos reducir lo que tirábamos al vertedero. Ahora, reutilizamos o reciclamos el exceso de hierro fundido, acero, aluminio, etc., reducimos los embalajes y empleamos contenedores retornables. También analizamos constantemente los productos químicos y los refrigerantes que se usan en nuestros procesos de mecanizado».

A medida que han evolucionado la tecnología y las prácticas de fabricación, también lo ha hecho nuestra tecnología de motores. Desde el cumplimiento de los límites de emisiones hasta la mejora de la eficiencia en el consumo de combustible, se están abordando los cambios normativos y los retos a los que se enfrentan los paisajistas. Scott señala: «Hemos asistido a grandes cambios, desde los motores con carburador hasta el inicio de la transición a la inyección electrónica (EFI). Uno de los avances más importantes que hemos presentado recientemente es nuestro motor de la serie EVO». 

«También hemos introducido algunas mejoras para facilitar el cambio o el rellenado del aceite. Simplemente, seguimos buscando cómo podemos mejorar las cosas para todos».

Generaciones de maestría artesanal

Varias generaciones han trabajado y siguen trabajando en la planta de Maryville, que da empleo a más de 900 personas. Existe un fuerte sentido de comunidad, y es habitual encontrar empleados con una larga trayectoria: dieciséis de las personas que ya estaban allí cuando la fábrica abrió sus puertas en 1989 siguen trabajando en las instalaciones hoy en día.

Esto contribuye a reforzar la cultura de cuidado y compromiso existente en la fábrica. Para muchos, es un honor trabajar en Kawasaki, y esta es una opinión compartida por todas las familias. Scott comenta: «Las familias comparten el orgullo por el trabajo bien hecho. Naturalmente, los familiares de nuestros empleados también quieren venir a trabajar con nosotros. En mi caso, cuando empecé en Kawasaki en 1989, mi tía ya trabajaba aquí. Mi primo empezó una semana después que yo y sigue en la empresa hoy en día, y mi esposa se jubiló de Kawasaki tras 23 años de servicio». 

El ambiente familiar en Maryville resulta evidente para cualquier observador, al igual que la sólida ética de trabajo del Medio Oeste. Esta es una aportación personal del propio Scott a Kawasaki, ya que creció en una granja. Incluso hoy en día, cuando no está en la fábrica, se le puede ver a menudo en un tractor gestionando su pequeña granja.

La base del enfoque y el éxito de Scott en Kawasaki proviene de aquellos primeros tiempos, gracias a los consejos de sus padres: «Me transmitieron tres pilares: respeto, responsabilidad e iniciativa». Scott explica: «El respeto significa valorar a las personas y sus aportaciones. La responsabilidad consiste en cumplir lo que uno se compromete a hacer y asumir lo que le corresponde cuando algo requiere atención. La iniciativa implica encontrar una forma de seguir adelante incluso ante los problemas. Estos valores han sido realmente la base de mi ética de trabajo y me han ayudado mucho en Kawasaki».

El futuro de la fabricación de Kawasaki Engines

Nuestras instalaciones de Maryville casi ya no se reconocen si las comparamos con cuando se inauguraron hace casi cuarenta años. Desde la rápida expansión hasta los avances tecnológicos, la planta ha evolucionado para satisfacer las exigencias de nuestro sector, manteniendo en todo momento los altos estándares de calidad que han hecho famosa a Kawasaki Engines.

Al preguntarle cómo podría ser la planta de Maryville dentro de otros diez o veinte años, Scott especula: «La tecnología avanza a un ritmo vertiginoso. Es realmente difícil predecirlo con exactitud. Espero que haya más automatización, que utilicemos más datos para evaluar cómo podemos mejorar y que contemos con tecnología que nos ayude a trabajar de forma aún más segura respecto a hoy en día». 

«Por supuesto, nuestra gama de productos evolucionará a medida que avancemos. Eso forma parte de lo que nos ha convertido en líderes de nuestro sector: siempre estamos buscando cómo podemos mejorar nuestros motores en beneficio de nuestros clientes, de nuestros fabricantes de equipos originales (OEM) o del usuario final».

Sobre el legado que espera dejar en Kawasaki, Scott afirma: «Tengo claro que no hay nadie imprescindible, pero sí me gustaría que, cuando me marche, haya dejado atrás un buen trabajo a la hora de establecer procesos sólidos y sostenibles y haya formado a la próxima generación de líderes en nuestro equipo para que continúen con el éxito de Kawasaki mucho después de que yo me haya ido».

Scott comparte un consejo con cualquiera que desee seguir un camino similar: «Todo el mundo empieza con un sueño. No hay dos trayectorias profesionales exactamente iguales, pero no hay que permitir que el punto de partida limite nuestro destino final. Hay que estar siempre dispuesto a aprender, a crecer y a afrontar nuevos retos. Habrá contratiempos en el camino, sin duda, pero la perseverancia es fundamental. Hay que seguir avanzando, mejorar y no rendirse nunca».

Damos las gracias a Scott por compartir sus experiencias de cuatro décadas en la fabricación de Kawasaki, así como por su dedicación a la mejora continua, que respalda la potencia de los motores en las máquinas para profesionales. Si desea conocer más a fondo cómo es Kawasaki Engines en Maryville, vea hoy mismo nuestro vídeo protagonizado por Scott y su equipo.

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